por Isaac Tigrett

 

Tigrett cuenta lo que Swami les mostró a él y a Phyllis Kristal en varias experiencias de meditación: la capa de formas-pensamientos que cubre a Rusia y tanto afectó a su gente durante varios siglos.

 

n día, Sai Baba me pidió que fuera a California y viera a Phyllis Kristal para hacer algo juntos. Sabía que ella, además de ser una impecable yogini, había desarrollado múltiples técnicas de meditación y escrito varios libros excelentes. Sai Baba sólo me dijo: "Ve a trabajar con ella".

Aparte de la recepción de mensajes o intuiciones, no tengo ningún talento particular. Así que me dije: voy a leer sus libros y esperar que algo se presente en mi conciencia. Pero cuando nos sentamos a meditar con Phyllis nos sumergimos en estados de trance que duraban cuatro o cinco horas diarias. Fue en esos años que trabajé junto a Phyllis cuando comprendí realmente quién era Sai Baba.

Sai Baba no es este pequeño personaje coronado con una abundante cabellera rizada que adoramos y veneramos. Esto no es más que una ilusión. Conocer Su verdadera forma es reconocerla en cada cosa, en todas partes, en cada uno.

Practicar esto como una disciplina, tanto en la vida privada como en la profesional, me significó un enorme beneficio porque no son individuos los que veo, sino a Dios en cada rostro.

Para todos es primordial salir del estado de conciencia egoísta. No somos lo mental, no somos estos cuerpos: somos todos seres divinos. La realización del ser no puede sernos dada, porque ya está en nosotros.

Phyllis Kristal pone énfasis en la limitación de los deseos. Una de las limitaciones de las que necesitamos ser muy conscientes es la que concierne a los pensamientos. Cada pensamiento es energía en estado puro. Esta energía se rige por las mismas leyes que la física, no muere, se acumula en un plano que Sai Baba dio en llamar el plano astral. En él se amontonan todos los pensamientos, todas las formas-pensamientos.

La concupiscencia, la codicia, la cólera, la ira y otras emociones negativas se amontonan en esta otra dimensión. Lo mismo pasa con los pensamientos positivos: nuestra devoción, nuestro amor a Dios en sus diferentes formas pensadas positivas se reúnen en lo que Sai Baba nos ha mandado llamar el plano etérico, o Plano del Tapiz.

 

En las meditaciones, Sai Baba nos trasladó a Phyllis y a mí a ese plano a partir del cual pudimos observar todos los planos de la tierra. Parecían capas superpuestas. Nos mostró particularmente el "egregor" que estaba por encima de Rusia. Este "egregor" estaba constituido por los pensamientos negativos que se habían reunido ahí en una masa verdaderamente monstruosa. Parecían una enorme nube de asfalto negro, atestada de energía, atravesada por rayos. Era algo muy violento hasta de ver. Sai Baba nos permitió aproximarnos lentamente, nos cubrió con una clase de protección y afirmó: "He aquí la forma-pensamiento que controla Rusia". Esto ocurrió hace varios años, antes de la disolución de la Unión Soviética. "Este 'egregor' está formado por los pensamientos de terror humanos provocados por las severas represiones que estas personas sufrieron durante un millar de años, desde antes de los zares. Este 'egregor' debe ser destruido. Sólo los seres humanos pueden destruirlo porque ha sido creado por ellos, por sus pensamientos."

Después llamó a unos seres divinos de ese plano; uno de ellos se adelantó y recibió algo parecido a unas agujas sagradas. Entonces les dijo: "Este 'egregor' no puede ser destruido instantáneamente. Les voy a mostrar cómo es necesario proceder". Nos condujo hasta esa capa que cubría la totalidad de Rusia y dijo: "Vamos a hundir las agujas aquí", e hicimos un agujero en ese lugar. Después nos dirigió hacia otro lugar y repitió: "Aquí". Aunque el tiempo no existe en esa dimensión, ese trabajo se realizó durante seis horas de meditación.

Luego de que hicimos, creo, entre 150 y 200 agujeros, Swami dijo: "Ahora la energía va a escapar de este 'egregor' y las personas se liberarán paulatinamente".

Sai Baba se mueve en numerosas dimensiones al mismo tiempo. Cuando nos hace destruir la negatividad que está en nosotros es porque todo está interconectado, y no tendría ningún efecto purificar las otras dimensiones y que nosotros siguiéramos afectados por lo que pasó. Volveríamos a caer en nuestros antiguos errores.

El purifica todas las dimensiones y se mueve por todos los planos al mismo tiempo. Pero necesita de nuestra ayuda. Los seres humanos y nuestros pensamientos han creado la confusión en que nos debatimos actualmente. Todos nosotros, los reencarnados en esta edad gloriosa, hemos sido bendecidos por la presencia de un Purna Avatar.

El nos acompaña la mayor parte del tiempo, acelera nuestro Karma, pero necesita nuestra ayuda porque nosotros somos sus faros de luz. Nosotros hemos creado todos esos problemas. Dios no puede crear negatividad, es imposible. Es puro amor, Amor Divino, que no es como el amor humano. El amor humano es centrípeto, autocentrado, quiere tomar. El divino es centrífugo, en expansión, es verdaderamente increíble. Durante un breve instante, El me permitió experimentar ese sentimiento de Amor, ese estado de samadhi, y me dijo: "Tigrett: éste es el objetivo".

Por eso es importante no pensar sólo que Sai Baba es esta maravillosa encarnación que reside en Puttaparti. El también está aquí, en cada uno de nosotros. El espera, El nos ama.

 

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