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![]() Hospital de Superespecialidades Sri
Sathya Sai |
En esta tercera entrega, el creador de los Hard Rock Café cuenta esa fantástica materialización que fue el Hospital de Superespecialidades Médicas, prototipo de un modelo de servicio a la comunidad. |
n más de un aspecto el hospital
se reveló para mí como una bendición. Cuando Swami me
pidió que delegara a la Fundación Rama la organización
de la arquitectura del hospital, me encontré con Keith
Chrichow, un profesor de una escuela de arte londinense,
considerado el mejor arquitecto del mundo en
construcciones sacras. Chrichow conoce toda la geometría
tradicional, ha escrito numerosos libros y, pese a que no
entendí nada de ellos, se lo presenté a Sai Baba. "Sí, éste es el hombre que construirá el hospital", afirmó al conocerlo. Chrichow diseñó los planos basándose en la geometría tradicional, pero en la construcción asomó su estilo particular. Lo primero que hizo fue limpiar el terreno y trazar una suerte de mandala antes de que Swami viniera a hacer la ceremonia (puja). "¿Sabes?", me dijo, mientras íbamos en el auto, "no he hecho esto más que para los Lamas Tibetanos que querían construir un monasterio en Sikkim. Un mandala sólo funciona si hay un águila sobre el terreno para purificar el lugar". Cuando llegamos, había cinco águilas sobrevolando el terreno justo en el emplazamiento elegido por Sai Baba. Mientras trazábamos cuidadosamente el mandala, las águilas permanecían sobre nosotros. Parecían estar muy contentas de tener un lugar así donde posarse. Según Swami, la forma del hospital debía estar de acuerdo con el espíritu humano y basarse en la antigua numerología. El número 108 --los 108 nombres de Dios-- tiene un papel muy importante en la posición de la construcción sobre el terreno y en la construcción de la cúpula; también el 33 --los años que Jesús vivió sobre la tierra-- juega decisivamente en la relación de las líneas geométricas. Primero se construyó la pared exterior y después fue necesario arreglárselas para hacer entrar todo lo que queríamos meter. Este sistema es totalmente diferente del que se usa habitualmente. Hoy que ya está construido, y después de haber estado muchas veces, puedo afirmar que es un templo sagrado de la curación. En él, uno experimenta un sentimiento bastante milagroso: la sensación de estar en la Divinidad. Además de la construcción, Swami me encargó que me ocupara del "plan médico". Recurrí a The Hospital Corporation of America, un grupo que ha construido millares de hospitales en todo el mundo, para que organizara este aspecto. Swami, por su parte, convocó a algunos de los mejores cerebros de la India y de otros países para completar el trabajo de la Corporación. Una vez que el plan estuvo listo, Swami lo cambió todo y fue necesario recomenzar. Con cada cambio nuevo que introducía decía: "Esto es un prototipo, un verdadero prototipo".
Con argumentos de este tipo, estuvieron a punto de destrozarme --lo que es bastante difícil de lograr--. Los escuché tranquilamente, sabiendo que tenían la entera razón, salvo que se trataba del Hospital de Sathya Sai Baba lo que estaban cuestionando. Justo en el momento en que los médicos de la OMS estaban a punto de hacerme perder la paciencia, apareció un cierto Dr. Singh, ciudadano de la India, quien me hizo un breve guiño y dijo: "¡Oh, es un proyecto de Sai Baba! ¡Si hay una sola persona en el mundo capaz de llevarlo adelante es él!". Sai Baba jamás nos ofrece la Fe en bandeja. Es necesario ganarla y mantenerla. Esto forma parte de la destrucción del ego. Nuestro ego quiere negar la existencia de Dios. Yo estaba atormentado por mis dudas y estupefacto de ver y observar cómo Swami realizó el hospital. Digo realizó, a propósito, porque esto es realmente lo que hizo. El proceso de construcción apenas había comenzado cuando ya estaba casi listo. Sobre un terreno de 40 hectáreas se levantó una cuarentena de construcciones y de anexos capaces de albergar a los 3.500 empleados del hospital y a sus respectivas familias. De hecho, ahí hay más empleados que en el ashram y que en el hospital de Puttaparti. Prácticamente se han triplicado las dimensiones de éste, que permite tratar entre 350 y 400 enfermos diarios. A los pocos meses de inaugurado ya se habían realizado cerca de 175 operaciones a corazón abierto y en condiciones extremadamente difíciles. Sorprende enterarse de que, de acuerdo con las leyes estadísticas, alguien debería haber muerto a causa de alguna infección, especialmente en un lugar que todavía era una cantera y estaba rodeado por mucho polvo y escombros. Sin embargo, no murió ni un solo paciente. Sai Baba quería que el Hospital de Superespecialidades Médicas comenzara ocupándose de las enfermedades del corazón a causa de la relación de este órgano con el Señor. Le seguiría el servicio especializado en urología, a cargo del Dr. Batt, el padre de la urología en la India, inaugurado durante Su cumpleaños. Desde que se inauguró, numerosas personas se presentaron en el Hospital o ante Swami ofreciéndole sus servicios. Creo que en la respuesta de El --"Sí, la ocasión llegará a su tiempo"-- también hay un mensaje de la Divinidad. Swami ha donado el Hospital a la comunidad de la India. En lo concerniente al funcionamiento del Hospital, la manera de proceder de Sai Baba también fue impecable. La gente trabaja durante dos o tres semanas y después detiene todo. El los detiene. Esto les da la oportunidad de tomar otra perspectiva y conciencia de lo que hacen correcta e incorrectamente; también la administración. En seguida recomienzan, trabajan otras semanas y vuelven a detenerse. Las salas están siempre completas. Un 25% de los operados son niños que padecen alguna enfermedad cardíaca. Es realmente un prototipo. Se trata, como Sai Baba mismo lo ha dicho, de "un proyecto para 1.000 años". |
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