Lilas:

por Swami Maheshvarananda

 

n Burma nació un niño, en una familia budista. No cabía duda de que el niño estaba vivo, aunque no mostraba signos vitales externamente. No lloraba como otros recién nacidos. Los neonatólogos y pediatras que lo atendieron examinaron a la criatura, tomaron radiografías y descubrieron que su corazón tenía sólo tres válvulas, faltaba la cuarta. Sobre esta base, declararon que en tales circunstancias no podía sino sobrevivir unas pocas horas. Los padres se mostraron atribulados. La felicidad que habían sentido se transformó en dolor. Por último, tomaron al niño y lo pusieron a los pies de loto del Señor Buda. Después de un tiempo, se produjo un milagro. Notaron que el cuerpecito se agitaba y, luego, la criatura comenzó a llorar. Los padres se sintieron abrumados por la alegría y levantaron al niño como si hubiera sido un don de Dios Mismo.

Mientras crecía, el niño practicaba todos sus samskaras según la tradición budista y, al cumplir los seis años, se lo envió a la casa de un preceptor. Criado en esta atmósfera, creció como un niño virtuoso e inteligente. Sus padres se preocuparon de darle la mejor educación, por lo que, siendo aún muy joven, se convirtió en un erudito tanto en conocimiento mundano como en espiritualidad. Los padres, sin embargo, seguían preocupados por el corazón defectuoso del joven, temiendo que se convirtiera en un obstáculo para obtener un buen puesto, pese a su capacidad y calificaciones. Por este motivo, lo mandaron a los Estados Unidos, donde, por la gracia del Señor Buda, el joven fue destinado a una posición ejecutiva en el Departamento de Estudio de Tierras.

Algún tiempo después, en una conferencia internacional de geofísica realizada en Bangalore, este hombre asistió como representante de los Estados Unidos. Al terminar la conferencia, Sri Rama Babu, hijo del doctor Bhagavantam, lo llevó a Brindavan, Whitefield, para el darshan de Baba. Bhagavan le concedió una entrevista. Al final de ella, Bhagavan le entregó a este hombre una pequeña cajita, junto con Prasad de Vibhuti. Tan pronto como la abrió se quedó atónito frente a su contenido: en ella había un diagrama del corazón, pero éste tenía sólo tres válvulas en lugar de cuatro. Aquella que el hombre no tenía de nacimiento, también faltaba aquí. Su confusión y sorpresa eran inmensas, puesto que nadie, fuera de sus padres y él mismo sabían este secreto. ¿Cómo podía saberlo Swami?

Calmando su curiosidad con una sonrisa, Bhagavan dijo: "Estás pensando '¡cómo es que este hombre bajito, de apariencia frágil, puede saber de este secreto!'. Piensas que sólo estoy aquí. Mas estás equivocado. También vivo en Burma y en los Estados Unidos, donde sirves ahora. De hecho, soy Omnipresente. No tengo una forma en particular. Además de ésta que estás viendo, todas las demás formas son mías. Estoy en tu casa, al igual que en la forma de Buda. Tus padres pusieron tu cuerpo sin vida a Mis Pies de Loto y oraron por tu salvación. Dado que el ruego venía de sus corazones, te otorgué un nuevo plazo de vida. Soy Yo el que hace funcionar tu corazón, incluso sin una válvula. Has estado viviendo bajo mi protección y continuarás haciéndolo en el futuro".

Los lectores no pueden sino imaginar la emoción que lo embargaba. Se sentía tan abrumado que se le hacía difícil hablar, sólo lágrimas de amor y gratitud corrían por sus mejillas. Comparaba el mundo exterior con su mundo interno. ¡Qué diferencia! Afuera, por el más pequeño favor que uno haga, aunque no sea por otra cosa, desea que se difunda su nombre y su fama. "Aquí, empero --pensó-- ha sido el Señor mismo el que me ha estado protegiendo a lo largo de todo este tiempo y por todo este período de cuarenta años, ni una sola vez Le he dado las gracias. Así y todo, Su Gracia no ha disminuido. Ha sido mi mayor ventura el que haya podido llegar hasta El y conocer este secreto. ¡Qué Gracia la Suya! El Mismo me ha revelado Su Divinidad, de lo contrario, en mi pequeñez, ¡quién soy yo para saber de El! Esto ha fortalecido mi fe en la rectitud y la buena conducta. En verdad, la única religión eterna es aquella que se levanta sobre los cuatro pilares de la Paz, la Verdad, el Amor y la No Violencia."

Mientras todos estos pensamientos cruzaban por su mente, se quedó inmóvil por algunos instantes y, entonces, cayó de pronto a los Pies de Loto y le ofreció, desde su corazón, su reverencia a Bhagavan. ¿Qué otra ofrenda podía hacerle?

Desde todos los rincones del mundo también han estado visitando a Swami seguidores de otras religiones. Numerosos Jainos residentes en Estados Unidos vinieron a verlo. El Señor se les había aparecido como Mahavira y les había guiado cada vez que enfrentaban algún problema. Los persas, judíos, cristianos y sikhs, todos han tenido experiencias similares.

No es necesario que la persona que reciba la ayuda de Bhagavan Baba sea devoto Suyo. En muchas oportunidades, Baba irá al rescate de cualquier alma noble y le otorgará una experiencia de Su divinidad. Una persona así tomará, entonces, automáticamente el camino de la práctica espiritual y alcanzará gradualmente su destino.

 

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