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Para fomentar el amor, el
primer requisito es la fe. La fe es el punto de partida. |
raten de comprender su propia naturaleza.
Cuando persisten en afirmar "Yo soy Dios, yo soy Dios",
llegan a realizar su Divinidad como declaran las Upanishad
(Sagradas Escrituras); "El conocedor de Dios, se convierte
en Dios mismo". Ante todo fortalezcan su fe. Sin fe todo
tipo de adoración y toda disciplina espiritual serán vanas, son
una pérdida de tiempo. Para empezar cultiven el amor. Todo brota
del amor. Ese amor les revelará su verdadero ser y les
conferirá bienaventuranza. Por lo tanto, desechen el odio,
fomenten el amor.
Deben rogar por el amor de Dios. Aun con toda su erudición, todo su poder y dinero, todos sus logros científicos, ¿cuánto éxito han tenido para elevar su estatus como ser humano? ¿Han preservado su cualidad de ser humano? Si no logra esta cualidad de humanidad, el hombre no podrá tener paz o seguridad.
Jesús nació para enseñarle a la humanidad la grandeza del amor divino. Su padre murió cuando él tenía 10 años. A partir de ese momento, con el permiso de su madre, se dedicó a su ministerio de servicio a la gente.
Decidió realizar tres tareas: la primera, llenarse de amor divino y compartirlo con los demás, propósito principal de su vida; la segunda, no sucumbir ante la alabanza o la censura durante el cumplimiento de su misión y la tercera, inspirar en los demás la convicción de que la Divinidad interior es omnipresente. Jesús consideró que la difusión del evangelio del amor era su tarea primordial. Alguien lleno de amor divino trasciende las alabanzas y las difamaciones, no lo afectan las lisonjas o la crítica, toma de igual manera el gozo y el sufrimiento, la ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota.
Sean mensajeros de Dios. Cada ser humano
puede ser un mensajero de Dios. Sin embargo, en la actualidad los
hombres se han convertido en mensajeros del Dios de la muerte, es
decir, traicionan su verdadera naturaleza humana. La cualidad
humana implica el deber de manifestar la divinidad interior.
Todos deben ser verdaderos mensajeros de Dios y esforzarse por
promover la paz y seguridad del mundo. No existe otro camino a
seguir. El mensaje de Dios es sagrado y totalmente libre de
interés propio.
El amor debe ser la palabra clave. La ausencia de amor da como resultado el odio. En la actualidad no hay unidad entre la gente. ¿Cómo puede existir bienaventuranza si no hay unión? ¿Puede alguien experimentar a Dios si no tiene bienaventuranza?
El amor desinteresado no dará lugar a mal alguno. El amor puro puede encontrar mucha oposición de parientes y amigos y de personas mundanas. Sin embargo, no deben dejarse intimidar por esas dificultades. El amor se debe atesorar como la energía vital misma.
Hagan del amor la base de todas sus acciones. Las pastoras le oraron a Krishna para que tocara la flauta y llenara de amor sus corazones vacíos, para que así el amor creciera y diera frutos dentro de ellas.
El amor a Dios debe estar libre de deseo alguno o de búsqueda de favores. Dios juzga el amor de los devotos por la intensidad del sentimiento y no por el número de formas de adoración que ofrece.
El amor por Dios no implica renunciar a sus deberes normales, estas actividades deben ofrecerse como ritual a Dios, por el deseo de complacer a Dios; vean al cuerpo como un templo móvil, en cuyo interior reside Dios y reconozcan que Dios está siempre con ustedes y alrededor de ustedes.
¿Qué quieren decir cuando se llaman devotos de Sai? Tienen que fomentar el amor y desarrollar la unidad. Deben considerarse miembros de una familia, hijos de un solo Dios. Sólo así merecerán el título de devotos Sai.
No importa lo que los demás digan, no les deseen nada malo. Denle la bienvenida a todo como algo bueno para ustedes.
Cuanto más sirvan a Dios, mayor será la bienaventuranza que experimenten. Es por eso que deben llenar su vida de amor, crecer en el amor y terminar su vida en el amor.
El amor por Dios no implica renunciar a sus deberes normales, estas actividades deben ofrecerse como ritual a Dios, por el deseo de complacer a Dios. |
El agricultor no tiene miedo a quedarse sin comida; aquel que canta el nombre del Señor no teme a la angustia; el hombre silencioso no tiene miedo a la discordia; el hombre prudente no le tiene miedo al peligro.
Cuando la mirada de uno está centrada en el Señor nada adverso puede suceder. La gente de hoy en día habla que Dios ha olvidado al hombre. Eso no es verdad. Dios jamás abandona al devoto; es el devoto quien abandona a Dios. Dios nunca puede olvidar al devoto; es el devoto quien olvida a Dios. Dios nunca está lejos de ustedes; es el devoto quien está lejos de Dios.
Olvidan a Dios y afirman que Dios los ha
olvidado. Sus propios sentimientos se reflejan en sus
declaraciones.
Desarrollen sus propias cualidades valiosas. Ese es el camino correcto. Traten de corregirse a ustedes mismos en lugar de criticar a los demás. Desempeñen sus deberes siguiendo a su conciencia.
Sin confianza en uno mismo no es posible ningún logro. Si ustedes tienen confianza en su fuerza y habilidades, pueden tomar energía de la fuente interna del valor y elevarse a un nivel más alto de gozo o de paz, pues la confianza en ustedes surge a través del Atma, el cual es la realidad interna de ustedes.
Solamente cuando ustedes tienen esa confianza pueden tener la satisfacción del ser. El Señor reside en los corazones de los devotos. Esta es su principal dirección; todos los demás lugares son "sucursales".
Todos ustedes son encarnaciones de lo Divino, todos son personificaciones del amor y la paz, ustedes son lo divino en forma humana. Desarrollen esta convicción.
La Divinidad no está en ninguna otra
parte; está enclavada en el corazón. Por lo tanto, el hombre
que busca la Divinidad en su corazón se redime, logra la
liberación.
Todos los ejercicios espirituales externos son de valor temporal; deben ser internalizados para experimentar bienaventuranza permanente. Tampoco los ejercicios mentales tienen efecto en el corazón. De las nueve formas de devoción, empezando con oír las sagradas escrituras y terminando con la entrega total del ser, la última es la más importante. Después de ella, no hay necesidad de seguir haciendo ningún esfuerzo.
Cuando la mente se dirija hacia el corazón y el corazón esté lleno de la Divinidad, la mente dejará de ser una fuente de problemas. Sólo el que controla la mente puede lograr la Divinidad.
Den servicio a la sociedad, sin la cual ustedes no pueden existir. Su bienestar está ligado al de la sociedad. Desarrollen el sentimiento de unidad con todo, amen a todos como miembros de la familia divina.
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
| De las nueve formas de devoción, empezando con oír las sagradas escrituras y terminando con la entrega total del ser, la última es la más importante. Después de ella, no hay necesidad de seguir haciendo ningun esfuerzo |
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