

En el libro "Mi Baba y yo", el Dr. John Hislop, un catedrático norteamericano que conoce a Swami desde 1968 y que tuvo el privilegio de pasar mucho tiempo junto a El, viajar con El en Su automóvil y vivir innumerables experiencias, relata lo que le ocurrió a Walter Cowan con tanta naturalidad que disipa cualquier resabio de duda. Y en el video "El Hombre Milagroso" puede verse y escucharse al propio Cowan corroborando los pormenores de su propia muerte.
alter y Elsie Cowan habían llegado a Madrás el
23 de diciembre de 1971. Su intención era ver a Baba, quien
estaba también en esa ciudad del sur de la India para presidir
una Conferencia de la Organización Sai de todo el país. En la
mañana del 25 de diciembre se esparció velozmente la noticia de
que un norteamericano mayor había muerto en el Hotel Connemara.
"Victoria, mi mujer, y yo --cuenta Hislop-- pensamos de inmediato en Walter y nos dirigimos al hotel. Allí, Elsie nos informó que Walter se había desplomado durante la madrugada. Lo primero que hizo fue llamar a la señora Ratan Lal, cuya habitación se encontraba al final del corredor. Las dos mujeres lograron levantar a Walter y ponerlo en el lecho. Pocos minutos después, Walter moría en los brazos de Elsie.
"Se llamó a una ambulancia --prosigue el relato de Hislop con lo que le informó la 'viuda' de Cowan--, el cuerpo fue trasladado al hospital y, al llegar, como no manifestaba ningún signo vital, los médicos lo consideraron muerto. Su cuerpo fue colocado en una pieza de almacenaje vacía. Ahí, cubierto apenas por una sábana, debió esperar al otro día hasta que se decidió hacer su funeral.
"Cuando llegamos, Elsie y la Sra. Ratan Lal
ya habían ido a ver a Baba, quien les había prometido que
visitaría el hospital a las 10 de la mañana. A esa hora, ambas
mujeres volvieron, esperando reunirse con Baba, pero se enteraron
de que Baba había estado allí antes y de que ya se había
marchado. Para alegría de ambas, aunque también para su inmenso
asombro, encontraron a Walter vivo y siendo atendido. Nadie vio a
Baba con Walter ni Baba había dicho cómo o por qué Walter fue
resucitado, pero al encontrarse con la familia de devotos que
eran sus anfitriones, Baba indicó a todos los que se habían
reunido allí que había vuelto a la vida a Walter.
"La vida de Walter continuó estando en peligro. Tiempo después, Baba me dijo que Walter había muerto tres veces y debió revivirlo otras tantas.
"Walter describe su experiencia diciendo que se dio cuenta de que había muerto y de que había permanecido con su cuerpo en la ambulancia, contemplándolo con interés. Después, llegó Baba y juntos fueron a un lugar que parecía estar a gran altura. Allí entraron a un salón de asambleas donde había gente sentada alrededor de una mesa. Presidía la reunión una persona que tenía una cara amable y hablaba en forma bondadosa. Pidió los registros de Walter y éstos fueron leídos en voz alta. Los registros estaban en diferentes idiomas y Walter no entendía lo que se decía sino hasta un poco después, cuando Baba empezó a traducir.
"Walter se sorprendió al escuchar que había ocupado en vidas anteriores importantes posiciones y que siempre se había dedicado al bienestar de la gente. Enseguida, Baba habló dirigiéndose a la persona que presidía y le pidió que Walter fuera puesto a su cuidado, dado que El tenía un trabajo para Walter. Después, cuando Baba y él abandonaron el salón, Cowan sintió que descendía hacia un lugar donde estaba su cuerpo, pero sintió una gran renuencia. En términos de experiencia directa, se había dado cuenta de que él no era el cuerpo y de que no deseaba estar nuevamente sujeto a las ansiedades y miserias corporales.
"Después de escucharlo, le pregunté a Baba
si no era que Walter estaba imaginando los incidentes. Baba
contestó que no era imaginación. Los hechos eran reales,
ocurrieron en la mente de Walter y Baba mismo había guiado los
pensamientos. Pregunté, entonces, si todas las personas tenían
experiencias similares al morir y Baba respondió que algunas
personas tenían experiencias similares y otras no. Varios años
más tarde volví a hacer la misma pregunta y Baba me respondió
que el volverse un cadáver era algo común para todos, pero que
más allá no había experiencias comunes.
"El día después de que Walter regresó a la vida resultó de gran interés para mí. Sri Appa y yo acompañamos a Baba hasta el hogar de un devoto. De allí nos dirigimos a una reunión de mujeres miembros del Centro Sai de Nigara, donde Baba distribuiría algunos premios y hablaría. Sri Appa y yo estábamos sentados sobre la plataforma, a pocos pasos de Baba, y pudimos observarlo desde muy cerca. Baba entregó los reconocimientos y pronunció un discurso espiritual; todo ello sin interrupción ni vacilación alguna. Después de esa reunión debíamos ir a almorzar a la casa de un devoto. Tan pronto subimos al automóvil, Baba se volvió hacia nosotros y dijo: 'Mientras estaba hablando en la reunión, me llamó la señora Cowan. De inmediato fui al hospital e hice lo que se necesitaba. La salud de Cowan había dado un vuelco y empeorado'.
"De este modo, aun estando ocupado hablando en la plataforma frente a la audiencia, Baba había ido al hospital y hecho lo que se requería. Pero ante los ojos de Sri Appa y de los míos, Baba había continuado en acción y hablando sin interrumpirse ni detenerse. ¿Cómo explica uno este misterio?
Cuando llegamos a casa del devoto para almorzar, Baba nos miró y nos dijo: 'No podrán acompañarme en el almuerzo. Lleven este vibhuti al hospital, pongan algo de él en la boca del Sr. Cowan y froten el resto sobre su frente y sobre su pecho. Si van de inmediato a la esquina, encontrarán a la señora Hislop en un taxi; ella los llevará al hospital'.
"Mi mujer nos había estado siguiendo en un automóvil. Aunque había hecho esfuerzos para pasar inadvertida, de nada le había servido; como de costumbre, Baba lo sabía todo. Cuando llegamos al hospital con el vibhuti, la señora Cowan nos recibió diciendo: 'Walter empeoró bastante hace unos momentos. Pensé que había muerto y me aterroricé. Invoqué de inmediato a Baba en voz alta. Sentí al instante Su presencia. Ahora, Walter se ve algo mejor'. Elsie había vivido en el hospital exactamente lo que Baba nos había dicho a Sri Appa y a mí en el automóvil.
Muchas otras instancias de los poderes de resurrección han sido corroboradas por otros devotos. "Uno --concluye Hislop-- no puede aventurar comentarios acerca de estos misterios, ya que están fuera de la habitual experiencia humana".

Acota Elsie: "Yo ya los había prevenido en el hotel y me dijeron que el doctor ya estaba en camino". Sigue Walter: "Los doctores dictaminaron que había fallecido, me metieron en una ambulancia y cerraron la puerta, pero ésta no se cerró bien y cada vez que frenaban o aceleraban yo me deslizaba hacia adelante y hacia atrás y tenía miedo de que mi cuerpo se saliera. Yo sabía que estaba muerto, pero estuve consciente todo el tiempo y trataba de comunicarme con el conductor para que cerrara la puerta de la carroza pero, por supuesto, no podía comunicarme con él. Estuve asustado hasta que llegamos al anfiteatro. Allí me sacaron y dos hombres me llevaron en la camilla y me arrojaron a una cama. Como no me estiraron las piernas, me quedó una encima de la otra. Me molestó mucho la falta de cortesía y de cuidado con que me trataban. Ni siquiera tenía forma de reclamarles. Luego llegó una enfermera y me colocó algodones en la boca, en la nariz y en los oídos; después me cubrió con una sábana. Eso me reconfortó porque creí que era el fin de mi cuerpo y ahora estaba completamente libre. No tuve miedo en ningún momento. Morir es un placer, no un tormento. De pronto, me encontré en un gran salón con Sathya Sai Baba junto a mí. Ese hombre estuvo hablando conmigo mientras estábamos allí, en ese gran salón, y me preguntó si quería regresar a mi cuerpo o no. Pensé en mi esposa y en ese innato y definitivo sentido de conservación que tiene todo ser humano en su vida física. Si no hubiera ese innato deseo, no habría mucha gente sobre la Tierra. Sai Baba dijo que yo no había terminado lo que tenía que hacer, y para lo cual había nacido, y entonces se dirigió al juez muy respetuosamente: "Esta alma no ha terminado su trabajo para el cual nació, así que respetuosamente le pido que vuelva a su cuerpo para que pueda terminar su misión y me ayude a realizar la mía". El juez nos miró a los dos durante unos segundos y dijo: "Así sea". Interviene Elsie: "Luego me dijeron que Baba vino en la noche, le quitó la sábana, retiró los algodones que habían puesto en sus oídos, en su nariz y en su boca, frotó vibhuti en el cuerpo y le devolvió la salud y la vida." Concluye Walter: "Lo siguiente que recuerdo es que El estaba ahí junto a mi cuerpo de nuevo en el hospital. Cuando abrí los ojos y vi mi cuerpo me dije: 'Fue una terrible equivocación regresar a él, es como si me hubiera ido por un sumidero'. Entonces dudé, pero aun así entré en mi cuerpo y en ese preciso instante regresé al antiguo agobio de tener que respirar tratando de conservar el aliento y volver a sentir el sufrimiento de una persona tan enferma pero aún con vida. Volví a abrir los ojos, vi a mi esposa y le dije: 'Te ves muy hermosa'." |
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