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![]() "Oren así: 'Haz que el mundo entero prospere y haz que toda la humanidad sea feliz'. Este es Mi mensaje especial." --Sai Baba |

n un atardecer, el del último sábado de marzo de 1997, la pareja que había salido de La Plata en su automóvil cruzaba el parque Pereyra Iraola. Eucaliptus, pinos y otras variedades de árboles añosos se recortaban contra el cielo reflejado en el lago. Los riachos que cortaban las praderas hacían más majestuosa la tarde.
En un claro bosque, de repente, como si el Creador de tanta belleza hubiera querido ponerle un autógrafo a la inmensidad del paisaje, se dibujó una iglesia. Blanca, sencilla. Santa Elena. En memoria de la madre de quien fue el primer emperador romano cristiano.

En la mañana de ese día, cuando Alberto Vasconcelos se comunicó con el Padre Leo y le contó que acababa de recibir un mensaje de Sai Baba relacionado con la Pascua, el párroco le pidió que la trajera a la misa de resurrección. Leonardo Belderrain --o Leo, como todos llaman al responsable de la labor evangélica en esa zona-- es un sacerdote joven que realiza un servicio a la comunidad tan amoroso como significativo: acompaña a enfermos terminales, trabaja con sus familiares, visita internos en las cárceles. Sus tareas humanitarias son innumerables.
La iglesia estaba iluminada al máximo y lucía orlada con flores multicolores. La cantidad de feligreses obligaba a muchos de ellos a permanecer parados. Luego de la Eucaristía y de los diálogos fraternales entre los presentes, Leo, para sorpresa de la pareja que había llegado en auto y todavía no le había entregado el mensaje, dijo: "Con nosotros se encuentran Palma y Alberto, que son devotos de un gran Maestro de India, Sathya Sai Baba, que difunde enseñanzas de amor y comprensión para toda la humanidad. Alberto recibió hoy un mensaje de Sai Baba y le pedimos que lo comparta con todos."

Impactado por el pedido --y, por cierto, emocionado-- Alberto solicitó que lo leyera otra persona. Cuando el asistente que tomó el papel donde Alberto había escrito el mensaje de Sai Baba --que reproducimos a continuación-- terminó de leerlo, un cerrado aplauso estalló desde los cuatro costados.
Fue una prueba más de que la Divina Palabra, con su mensaje de Amor, hace eco en todos los rincones del mundo.
Poco después, cuando la pareja regresaba a su hogar, sintió que lo ocurrido esa noche en la Parroquia de Santa Elena era también una guía para que todos pudieran "apurar" el paso de regreso al Verdadero Hogar...
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as circunstancias que condicionan sus vidas, del mismo modo que las limitaciones que coartan lo que quieren o necesitan obtener, la intervención de terceras personas que con su accionar afectan el plan de sus vidas, enfermedades congénitas o adquiridas que disminuyen la capacidad operacional para desarrollar sus existencias, el país pobre, rico, racista, no racista, en el que han nacido y limitan también sus aspiraciones, el gobierno de turno con sus medidas económicas y sociales que coartan también, de alguna manera, iniciativas personales, el momento de sus nacimientos, envueltos en la corrupción y en el alejamiento de los principios éticos y morales... y así podríamos detallar un sinnúmero de elementos que dan marco a la vida de cada uno de ustedes.
![]() El Padre Leonardo Belderrain en el altar de la Capilla |
En medio de estas circunstancias hay dos caminos o dos puntos de vista que marcan definitivamente la vida y el camino de cada uno de ustedes hasta el final de la encarnación. Uno es: que todos o algunos de los elementos que hemos mencionado son tan fuertes, tan tremendos que no les permiten sino aceptar dichas circunstancias, condicionar sus vidas a ellas y tratar de sobrevivir de la mejor manera posible, hasta que la vida que el Señor les dio culmine. |
Esta actitud es generadora de rencores ocultos por la "injusticia" que consideran que ocurre con ustedes respecto a otros hermanos que no deben ni están aparentemente limitados por esas circunstancias, porque consideran que el Señor los ha castigado de tal suerte, que no tienen otra alternativa que luchar con cualquier "arma" para no perecer.
El otro camino o punto de vista es: saber, sentir, estar totalmente convencidos de que todas esas circunstancias y personas que los acompañan en esta vida no son ni más ni menos que la cosecha de siembras realizadas en ésta y otras vidas, y que desde allí, y sabiendo de la inmensidad de los poderes que moran en ustedes por la Divinidad existente en cada uno de todos ustedes, es posible transformarse, transmutar situaciones dolorosas en alegres, aceptar que no es "injusticia" y a partir de allí servir, en un presente en el que el Señor está siempre con los brazos abiertos para ayudarlos para que esta encarnación sea realmente transformadora y amorosa.

Entonces, ante una actitud amorosa y de servicio inegoísta, seguramente el escenario de sus vidas se transformará y se darán cuenta de que son ustedes los principales protagonistas de la historia y que todo aquello que de algún modo pudo haber tenido importancia es un mero escenario en el cual, al desarrollar sus vidas en el amor y en el servicio, todos los personajes y todas las circunstancias irán cambiando y acompañándolos hasta el destino final.
Cuando ustedes transiten por este camino, donde el rencor y la culpa hayan desaparecido porque la luz del amor ha eliminado esas oscuridades, aquellos otros hermanos que van por aquel primer camino del que hablamos anteriormente, al ver en ustedes ese cambio y esa alegría intentarán también acompañarlos en este otro camino, cuyo destino ya sabemos que es la liberación.
Llegue este mensaje en estos días de recogimiento espiritual, porque el maestro al que se recuerda en esta fecha nació en un territorio tomado, castigado, dominado por imperios poderosos; y también en su tiempo existían la pobreza, las enfermedades incurables, la miseria y la angustia, y él en medio de esa escenografía tremenda, apabullante, eligió el seguro camino, el camino de la liberación, y transitó entre sus hermanos y obró con amor. Y muchos de aquellos que habían estado envueltos en el dolor, en el rencor, en la culpa, en la miseria, al ver a este Ser resplandeciente caminando también en el mismo escenario que ellos, pero abriendo caminos de luz, comenzaron a acompañarlo, comenzaron a seguirlo y se convencieron de que ese era el verdadero camino, el camino que el Señor le indica a cada uno de ustedes.
Y se multiplicaron, y pasaron centurias, y aquel maestro que comenzó solo, transitando aquellos caminos áridos de Galilea ha logrado con Su ejemplo y con Su vida que cientos de millones de seres lo recuerden, intenten emularlo, y que sus enseñanzas no hayan sido olvidadas en el tiempo.
Ustedes también tienen la oportunidad de transitar el camino de la Realización, de la alegría, del amor y de la libertad. No se dejen impresionar ni acobardar por meras circunstancias de un escenario cambiante y susceptible de ser transformado desde ustedes en luz y Bienaventuranza.
Mensaje del 29/3/97
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