Efemérides, aniversarios, cumpleaños y todo día memorable nos recuerdan algún acontecimiento importante de nuestra vida, de nuestro país o del mundo. Se convierten en veinticuatro horas de festejos, alegrías o congojas, según sea el significado de lo que recordamos.
 

por Alberto Vasconcelos

 

l planeta Tierra ha dado una vuelta completa más alrededor del sol desde que ocurrió el acontecimiento, cuyo recuerdo conmueve nuestros sentimientos y emociones.

¿Qué significado tiene festejar el día en que Dios tomó un cuerpo humano para transformar a la Humanidad y llevarla desde la irrealidad a la realidad, desde la oscuridad a la luz y desde la muerte a la inmortalidad?

Es sumamente dificultoso poder conciliar el concepto de cumpleaños que nosotros tenemos habitualmente cuando lo referimos a nuestros amigos, familiares y a nosotros mismos, con el cumpleaños de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba. Ese día, ese maravilloso y esperado día por el que han orado miles de millones de seres de todos los mundos, el Señor, con todos sus infinitos poderes, tomó un cuerpo moreno en el más pequeño y alejado villorrio de la milenaria India para, con su ejemplo, señalarnos el camino de regreso a casa, el Hogar del que alguna vez partimos para descubrir las "maravillas" que el mundo de ilusión nos tenía preparadas para lograr nuestra "felicidad" y con ello justificar nuestro paso por el planeta.

Sai nos ha demostrado cuál es el camino y nos está acompañando en este juego, consolándonos en las tristezas y compartiendo nuestras alegrías, alentándonos con amor, reforzando las esperanzas de llegar a ser uno con Dios, desde donde partimos.

Ha pasado un año desde el 23 de noviembre de 1996 cuando Sathya Sai Baba cumplió los 71 años de su actual estadía en la Tierra.

¿Qué ocurrió en mi vida durante ese tiempo? ¿Soy el mismo de antes o he avanzado desarrollando el amor desinteresado en servicio a los demás, comprendiéndolos, aceptándolos, sintiendo que todos ellos son encarnaciones Divinas?

Creo que el fundamento del festejo de este Divino Cumpleaños está en haber podido sentir esa transformación interior por la que hemos amado un poco más sin condicionamiento, percibir con más claridad la Verdad, sentir que los apegos han disminuido, por lo que la sensación de libertad nos está envolviendo, y nuestra Divinidad comienza a teñir de dorado nuestra existencia.

Si todo o parte de ello ha ocurrido, festejemos con alegría este Divino Cumpleaños, porque la encarnación del Avatar no ha sido en vano. Si no hemos podido concretar esos logros, festejemos también con alegría esta fecha, que es el inicio de un nuevo año pleno de esperanza para conseguir, con Su ayuda, avanzar hacia la liberación tan anhelada.

¡Seamos felices, Sai, la Madre Divina en cuerpo y alma está entre nosotros!

Sai nos ha demostrado cuál es el camino y nos está acompañando en este juego, consolándonos en las tristezas y compartiendo nuestras alegrías, alentándonos con amor, reforzando las esperanzas de llegar a ser uno con Dios, desde donde partimos.

 

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