![]() |
|

ucedió
que una noche me enfermé seriamente del estómago. Estaba mal en
extremo, vomitaba con frecuencia, y no podía levantar la cabeza
para hacerlo. En la mañana apenas me era posible hablar.
El examen que me hicieron reveló que de algún modo yo me había intoxicado con algún alimento.
Los doctores prescribieron una medicación que eliminó la enfermedad casi tan rápidamente como había aparecido. Aun cuando todo el episodio había durado poco más de veinticuatro horas, sentí que nunca antes había estado tan enferma. A la mañana siguiente cuando fui al darshan, estaba otra vez sumamente débil, pálida y decaída. Cuando Baba vino hacia mí, me preguntó: "¿Cómo estás?" respondí con mi voz más lastimera: "Oh, he estado tan, tan enferma, Swami". El sonrió diciendo: "Muy, muy feliz".
Aunque me sorprendió Su respuesta, también me causó gracia. Yo sabía que, como sucede con cada palabra que El pronuncia, éstas no habían sido dichas a la ligera. Tenían un mensaje para mí. Mi tarea era decodificarlo, aprenderlo y vivir de acuerdo a ello. Había reconocido que: "Suceda lo que suceda, tiene que suceder". Sé que El es el director de la obra y que cada línea escrita del argumento, del diálogo y las direcciones de escena responden al efecto de liberarnos del error y de la ilusión de que somos un cuerpo. Pero, ¿por qué se sentiría El feliz de que yo hubiera estado tan enferma? Compartí Sus palabras con muchos otros y ellos tampoco parecían estar seguros de su significado. No fue sino hasta que regresé a los Estados Unidos y estaba una tarde hojeando un ejemplar de Mensajes de Sathya Sai, Vol. VIII que encontré la explicación del mismo Baba. Llegó en el momento justo ya que muy pronto estaría escribiendo este capítulo (Sólo creo que estoy escribiendo este libro. El lo ha estado haciendo siempre). Sea lo que fuere que El quiere decir, lo pone frente a mi mente o justo delante de mis ojos. Y así El dio la siguiente respuesta a la pregunta que le hacía:
Varios devotos vienen a Mí y se quejan: "Señor, tengo este problema", "estoy sufriendo de dolor de cabeza", "padezco de dolor de estómago". A todos le doy idéntica respuesta: "Santhosham" (Sé feliz). Si una esposa desconsolada Me dice que su marido se ha ido, entonces también le digo: "Santhosham". Ustedes pueden preguntarse por qué les doy a todos ellos la misma respuesta. Santhosham no es la clase común de dicha o felicidad. No es el placer pasajero, trivial que obtienes del éxito o de las ganancias materiales. "San" significa cualquier cosa obtenida a través de medios justos, métodos honorables. "Thosham" es exaltación sagrada, bendita, éxtasis.
De todos los dones que recibes de Dios, el don supremo es Santhosham. Lo opuesto a Santhosham es tristeza, que es fruto de Asha o deseo que despierta esperanza y casi siempre deriva en desilusión o desesperación. Un Asha engendra otro; un deseo prolifera en cien, incluso cuando es satisfecho.
Asha o el deseo es como la sombra causada por el sol matutino, se hace más grande cuando corres para atraparla. Te atormenta y te pone en ridículo. No sabe de justificación y no tiene fin. Así, Santhosham es la suprema bendición del Señor, quien en Su amor infinito, pone fin a esa sed inextinguible. No hay riqueza ni otro logro que pueda igualarlo en eficacia. Santhosham es la culminación del deseo en satisfacción plena y sagrado hartazgo.
Tomado del libro "La Vida es Amor ¡Disfrútalo!
Mensaje divino: Destinados a vencer | Editorial: Vivir en armonía | Sai Baba nos enseña: Dios | Sé feliz por Joy Thomas | Postales de viaje: Ganesha en Puttaparthi | Yo estoy en tí, tú está en Mi por A. Schulman | Meditación | Amor Divino | Fortalece la visión interna por John Hislop | Momentos en la vida de Sai Baba: La ilusión se ha ido, mi labor me espera | Piensa bien y acertarás | La lección del ladrón