


omo un hombre piensa, así es él. Swami dice: "Como
son sus pensamientos, son sus acciones. Como son sus acciones,
son sus frutos. Los frutos determinan la meta. Consecuentemente,
el destino del hombre está determinado por sus pensamientos.
Avanzaremos hacia la luz o descenderemos hacia su negación que
es la oscuridad a través de nuestros pensamientos".
Por lo tanto, cada ser humano es responsable del futuro de nuestro planeta y de la humanidad. Cada uno de nosotros se suma a la luz o la oscurece. Hacemos esto todo el tiempo, cada hora del día. Esto, por sí mismo, es un pensamiento muy serio.
Nuestros pensamientos crean nuestras auras individuales, que a su vez afectan a todos y a todo aquello a lo que nos acercamos. Cuando Baba examina a la multitud de devotos en el darshan, eso es lo que El ve. Su propia y fantástica aura de amor transmuta y suaviza aquellos encendidos colores, aunque no siempre sean agradables.
Ambas formas de pensar, positiva y negativa, son cuestión de hábito. Como todos sabemos, los hábitos crecen por su práctica constante. Aquí es donde debemos tener cuidado y estar siempre alertas ya que, por la naturaleza humana, es más fácil caer en hábitos provocados por la mente baja --centrada en el ego y sus comodidades, deseos y preferencias-- que practicar hábitos que anhela nuestro yo más elevado.
La gente dice que cuando se va a acostar, lee novelas o ve programas de televisión que muestran violencia, crimen, asesinatos, tortura, horror, venganza y emociones negativas semejantes para olvidarse de sus preocupaciones y problemas. Pero ¿a dónde son llevadas sus mentes cuando apagan las luces? Muy frecuentemente, a las confusas y bajas regiones astrales, ya que la mente gravita hacia esos planos, en donde vive el pensamiento consciente.
La televisión es en gran parte responsable por exhibir películas de horror a altas horas de la noche, así como videos indecentes. Muchos de nosotros los admitimos y, además, dejamos que los niños los vean. Es necesario tener a mano lecturas de una naturaleza espiritual que nos eleven, preferentemente alguno de los discursos de Swami, o meditar y visualizar la luz iluminando el planeta. La violencia en televisión definitivamente promueve un comportamiento similar en todos los niños.
Ha llegado la hora para nuestro planeta, y ésta es una llamada para todos. Si tan sólo pudiéramos ampliar nuestros horizontes mentales y mantener ante nosotros el estupendo hecho de que el pensamiento correcto ¡puede cambiar al mundo aun físicamente! El pensamiento en masa es tan poderoso que mal dirigido puede afectar el clima, producir terremotos, erupciones, inundaciones y sequías.
A la inversa, cuando los pensamientos se dirigen hacia la luz a través del diario vivir en rectitud y amor, presentes en todas las acciones, por sí mismos constituyen una perpetua oración a través de la siempre presente conciencia de que todo es uno y de que somos parte de ese Uno. Los desiertos finalmente florecerán debido a la gradual espiritualización de la materia. Esto no es un sueño imposible. Por ello, el gran Avatar ha venido en una triple encarnación que abarca tres siglos.
Lo que pensamos y, consecuentemente, generamos en nuestras auras y formas de pensamiento afecta a un sinnúmero de personas a nuestro alrededor. Además, el efecto del pensamiento de una masa de personas o grupo unido es mucho más potente que el de la suma total de sus miembros por separado.
Hagamos el ejercicio de analizar nuestros pensamientos diarios y de cómo los vamos pensando. Si somos honestos, esto nos debe dar una idea de cómo somos generalmente, positivos o negativos, en nuestras reacciones hacia la gente, las cosas y las circunstancias.
Ante noticias de violencia o brutalidad, en vez de odiar y criticar, enviemos luz y amor a víctimas y victimarios.
El avatar ha dicho: "La calamidad en la que ha caído la humanidad será impedida. No fallaré. El fallar no está en la naturaleza de los avatares". Y nos aconseja: "Siembren en los campos de sus corazones las semillas de los buenos pensamientos cargados de humildad, riéguenlos con las aguas del amor, protejan la tierna cosecha con el pesticida llamado valor y nútranla con el fertilizante de la concentración. Las plantas de devoción se unirán a la cosecha de sabiduría, la eterna sabiduría que da el conocer que ustedes son El. Cuando esa revelación llegue, ustedes sabrán que siempre fueron El, aun cuando antes no lo sabían".
Pongamos lo mejor de nuestra parte. Aun nuestro rechazo por el que hace el mal se desvanecerá por la compasión, cuando nos demos cuenta de que --a pesar de que algunas gotas han sido atrapadas en el aceite de la ignorancia-- todos somos gotas de agua en el Océano de la Divinidad.
Equipo Editorial
Inspirado en una
nota de Peggy Mason publicada en
"El Eterno Conductor"
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