por Alberto Vasconcelos
         
Duras, inflexibles,
de aspecto
descarnado, las
normas también
hacen al Amor y a la
Divinidad de cada
Organización.
  Las organizaciones empresariales, la organización del Poder Público, la organización de todos los entes que deben llevar a cabo y cumplir funciones para lograr un fin determinado, están fundadas en lineamientos y estructuras que definen funciones para cada área y también generan los distintos escalafones jerárquicos que relacionados entre sí y respetando dichas jerarquías, pueden llevar distintas tareas, para lograr concretar el fin para el cual fueron creadas.

La disciplina, el orden y normas estrictas, deben ser respetadas en cada una de las instancias y quien no las cumpliera será sancionado o separado de su cargo. El criterio utilizado es el de apego estricto a la disciplina, al orden y al respeto de las normas vigentes, porque eso hace que todos se sientan compelidos a cumplirlas, y el castigo pertinente eventual como elemento disuasivo para el que quiera vulnerarlas.

Esto es así y de esta manera se maneja el mundo porque a poco que vemos y analizamos lo que ocurre en una empresa, en un gobierno municipal, en un gobierno provincial, hasta llegar a las Naciones Unidas, encontramos un principio jerárquico que es respetado o debe ser respetado según las normas en vigencia.

Cuando ese ordenamiento se traslada a organizaciones espirituales o religiosas, también esas jerarquías y normas deben ser respetadas, porque hacen también al cumplimiento que las autoridades pertinentes que presiden esas organizaciones deben exigir.

  Algunas de estas normas suelen ser inflexibles y definitivas y otras son modificadas en el tiempo, pero todos aquellos que aspiran a pertenecer a esas organizaciones deben aceptar esas condiciones.

La organización del Avatar no es igual a todas las que acabo de mencionar, porque si bien hay estructuras que han sido conformadas por sus propios integrantes y aprobadas en distintas instancias y reuniones, hay un elemento fundamental que mora en cada una de las normas que debe motorizar cada acción de los integrantes y devotos de la Organización Sai que es el Amor. El Amor inegoísta, la paciencia, la aceptación y la comprensión no son valores que encontrarán en las estructuras de las organizaciones que acabo de detallar. Son estos valores constitutivos de la Divinidad los que distinguen esta Organización de las demás. Cualquier dificultad que aparezca, en desencuentros, desinteligencias, errores, no importa la gravedad de los mismos, deben ser resueltos siempre desde el Amor porque sólo desde allí podrán encontrar la inspiración divina para resolver los problemas sin lastimar, sin desprestigiar, sin dejar elegidos y réprobos en esta Divina Escuela donde todos quieren ser mejores.

 

Las jerarquías de la Organización del Avatar en sus distintos estamentos está dada para que sus ejecutivos transformen sus vidas, se impongan al natural concepto humano y tentación de aplicar descarnadamente normas, según la interpretación del dirigente que deba actuar. De allí entonces, que las consultas, el compartir, el proponer y tomar en definitiva la resolución más correcta desde el Amor y la Comprensión evitará mayores males, como lastimar, difamar, discriminar.

La Verdad es un valor fundamental en la Humanidad y en el Universo, es un valor indestructible y permanente a través del tiempo, pero las pequeñas verdades que el ser humano considera como tal y le da esta inmensa jerarquía, es una verdad relativa, la verdad de uno no es siempre la verdad del otro. Por ello, la verdad personal debe ser amorosamente comentada y dispuesta a escuchar otras verdades según el criterio de sus hermanos. La Organización del Avatar está fundada primordialmente en el Amor y la Comprensión; lo demás es subsidiario y es importante si está fundado en estos valores. Si es una organización como las detalladas más arriba, no lograrán los resultados que el Avatar espera. Esfuércense en trabajar desde el Amor, descubran el potencial que en ustedes mora, no permitan que la mente controle sus vidas. Dejen que el Divino Amor irrumpa en el escenario de sus vidas, dejen que ese Divino Amor guíe sus palabras y sus acciones, sólo de esa manera divinizarán la Organización del Avatar y sólo así cumplirán con los fines para los cuales fueron creados.

 

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